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Bienvenida

      

      F. Javier Alonso Martínez

     Presidente de Honor de la PTECO2

 

 

A la vanguardia de la sostenibilidad: las tecnologías de Captura, Transporte, Almacenamiento y Usos del CO2, una necesidad y una oportunidad para España

La reducción de emisiones de gases de efecto invernadero hace tiempo que dejó de ser una declaración de buenas intenciones para convertirse en una necesidad acuciante que garantice la sostenibilidad de nuestra sociedad. Esta reducción hay que hacerla efectiva además afectando lo menos posible a la competitividad de las economías y de forma tal que el suministro hacia la sociedad de energía y de otros bienes y servicios en cuya cadena de roducción y abastecimiento se producen este tipo de emisiones no se vea comprometido y siga satisfaciéndose de manera fiable y predecible.

Es conocido por todos que en el sector energético no existe una receta mágica única para reducir los niveles de emisión hasta límites sostenibles. El ahorro energético, el aumento de la eficiencia de los procesos, la energía nuclear y las energías renovables por sí solas no conseguirán alcanzar este objetivo. Además, el papel de los combustibles fósiles seguirá siendo fundamental en las próximas décadas por lo que deberá asegurarse el mismo de manera compatible con la reducción de emisiones requerida.

La senda de la sostenibilidad no sólo está siendo recorrida por el sector energético, sino que también la industria en general va mejorando sus procesos a través de la adopción de las mejores tecnologías según van estando disponibles. Aún así, y a pesar de adoptar dichas tecnologías, subsiste la necesidad en muchos de estos procesos de resolver cómo reducir las emisiones de CO2 de manera radical. Otros sectores, como el transporte, también van siguiendo estrategias de reducción neta de emisiones, examinando todo el ciclo de vida del uso de los combustibles.

En todo este contexto, las tecnologías de Captura, Transporte, Almacenamiento y Usos de CO2 se convierten en una vía tecnológica clave dentro del abanico de posibilidades existentes. Se estima que nuestro planeta tiene capacidad geológica suficiente para almacenar todo el CO2 generado a nivel mundial durante, al menos, los próximos 800 años. En España, los datos actuales sobre el potencial existente permiten pensar también en la viabilidad de esta posibilidad. Se trata, en su conjunto, de una alternativa viable, si bien su implantación a nivel industrial es aún muy reducida y requiere de un importante esfuerzo en I+D+i y en demostración de los primeros proyectos comerciales.

En cuanto a los usos del CO2 en mercado son, hoy por hoy, de órdenes de magnitud inferiores a las necesidades globales de reducción de emisiones. No obstante, el objetivo de aprovechar el CO2 como materia prima útil y con ello contribuir a reducir emisiones es irrenunciable y debe estar siempre presente en las estrategias tecnológicas que se diseñen.

El tejido de conocimiento y empresarial español goza actualmente de una excelente posición en las tecnologías de captura, transporte, almacenamiento y usos del CO2. España cuenta con una de las seis instalaciones experimentales financiadas con 180 millones de euros por la Unión Europea para la captura, transporte y almacenamiento de CO2. Adicionalmente, numerosas empresas españolas están inmersas en proyectos de desarrollo tecnológico en los que son líderes a nivel mundial. Todo este trabajo se viene siguiendo e integrando por parte de la Plataforma Tecnológica Española del CO2 (PTECO2), que cuenta para ello con las ayudas del Ministerio de Economía y Competitividad y la dedicación de sus miembros. Actualmente confluyen en nuestra plataforma más de 100 entidades españolas con el objetivo común de contribuir a que los compromisos de España en emisiones de gases de efecto invernadero a nivel internacional puedan ser también una oportunidad de desarrollo tecnológico y de aplicación eficiente de estas tecnologías en nuestro país.

Nuestra posición en este campo es relevante por un doble motivo. Desarrollar estas tecnologías en España nos permitirá disponer de soluciones de manera que nuestros compromisos internacionales en materia de cambio climático no nos supongan una merma apreciable de competitividad. Al respecto, hay que subrayar que, si bien las tecnologías de captura, transporte y usos serán desarrolladas con o sin nosotros, es absolutamente clave – me atrevería a decir que irrenunciable- que los almacenamientos de CO2 se desarrollen en España de manera ordenada y compatible con el medio ambiente. Con ellos será posible la aplicación de esta solución tanto en el sector de la energía como en el de aquellas industrias en las que una reducción de emisiones económica puede ser vital a medio/largo plazo para su viabilidad y supervivencia.

Por otra parte, no menos importante, la posición actual que tenemos en algunas de las tecnologías claves nos otorga en estos momentos cierta ventaja, o al menos una situación de igualdad de oportunidades, frente a otros países de nuestro entorno en la carrera por alcanzar un liderazgo en las mismas que permita un retorno comercial al país. Se espera que este sector llegue plenamente al mercado hacia la segunda mitad de esta década. Así, estamos en el buen camino de planificar y estructurar bien nuestra participación en el mismo: las decisiones que tomemos en los próximos años determinarán qué papel jugará España en este ámbito a nivel internacional y si ello podrá ser un elemento de oferta diferenciadora en el contexto económico general que nos permita desarrollar una actividad económica en nuestro país y a la par mejorar nuestra balanza comercial externa.

Más que en un encrucijada en la que como país deberíamos tomar partido, nos encontramos en la senda de seguir apoyando e incluso potenciar más aún el ingente esfuerzo que se viene realizando. En otro caso, pondremos en riesgo de pérdida lo alcanzado hasta el momento. De nada sirve plantar y regar un árbol durante años si cuando está más cerca de dar sus frutos se le deja secar. Nuestro país puede decidirse por seguir con un desarrollo nacional en tecnologías de captura, transporte, almacenamiento y usos de CO2, con líneas bien identificadas de cofinanciación pública y privada en proyectos de este campo; o puede dejar pasar la oportunidad y esperar a que otros países desarrollen las tecnologías y que el tejido español, de conocimiento y empresarial, acabe siendo un actor secundario. La primera opción nos permitirá convertirnos en referentes, aumentando la competitividad de nuestra industria e incrementando las exportaciones, con el consiguiente retorno para nuestra economía. La segunda opción nos relegaría a un vagón de cola, obligándonos a importar la tecnología desarrollada por terceros. Desde la Plataforma Tecnológica Española del CO2 creemos firmemente que éste no es un tren que podamos dejar pasar y continuaremos con nuestra labor de ayudar al conocimiento objetivo por parte de nuestra sociedad de las posibilidades que este campo nos brinda y a contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, a que las tomas de decisión puedan producirse de la manera que sea más favorable para nuestro país.

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